Alimenta La Vida

  • Alimentación
  • Recetas
  • Blog
  • ¿Dónde comprar?
  • Soy profesional de la salud
COMPRAR

Adulto mayor en casa: cómo prevenir la fragilidad y el deterioro funcional desde la nutrición

lunes, 05 octubre 2026 / Published in BLOG

Adulto mayor en casa: cómo prevenir la fragilidad y el deterioro funcional desde la nutrición

Con el paso de los años pueden presentarse cambios en el apetito, el peso, la fuerza y la movilidad. Sin embargo, comer menos, perder peso sin proponérselo o tener cada vez más dificultad para realizar actividades cotidianas no debe considerarse automáticamente una consecuencia normal del envejecimiento.

La nutrición, junto con la actividad física, el seguimiento médico y el apoyo familiar, forma parte del cuidado integral de las personas adultas mayores. Detectar oportunamente los cambios puede ayudar a conservar la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida.

La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar durante la vejez. Esto significa que una persona puede vivir con alguna enfermedad crónica y, aun así, conservar habilidades que le permitan participar, desplazarse, tomar decisiones y realizar actividades que son importantes para ella.

¿Qué son la fragilidad y el deterioro funcional?

La fragilidad es una condición en la que el organismo tiene menor capacidad para responder ante situaciones como una infección, una hospitalización, una caída o un periodo de poca alimentación.

Puede manifestarse mediante:

  • Pérdida involuntaria de peso.
  • Debilidad o cansancio frecuente.
  • Reducción de la actividad física.
  • Dificultad para caminar o hacerlo más lentamente.
  • Menor fuerza para levantarse de una silla, cargar objetos o subir escaleras.
  • Mayor dependencia para realizar actividades cotidianas.

El deterioro funcional ocurre cuando una persona comienza a perder la capacidad para hacer tareas que antes realizaba con facilidad, como bañarse, vestirse, cocinar, caminar o comer por sí misma.

Estas condiciones pueden estar relacionadas con enfermedades, menor movilidad, pérdida de masa muscular, consumo insuficiente de alimentos o una combinación de varios factores.

Señales de alerta nutricional en casa

La desnutrición no siempre es evidente. Una persona puede presentar sobrepeso y, al mismo tiempo, perder músculo o no cubrir adecuadamente sus necesidades de energía, proteína y otros nutrimentos.

Algunas señales que deben vigilarse son:

  • Pérdida de peso sin intención.
  • Ropa, anillos o prótesis dentales que quedan más holgados.
  • Menor cantidad de alimentos en cada comida.
  • Falta de apetito o rechazo frecuente de los alimentos.
  • Cansancio al comer.
  • Dificultad para masticar o tragar.
  • Tos, voz húmeda o sensación de alimento atorado durante las comidas.
  • Debilidad, caídas o disminución de la movilidad.
  • Heridas que tardan en sanar.
  • Infecciones frecuentes.
  • Permanecer gran parte del día sentado o en cama.

La desnutrición y las deficiencias nutricionales pueden aumentar la vulnerabilidad a infecciones y relacionarse con mayor riesgo de sarcopenia, osteoporosis y otros resultados adversos para la salud.

¿Por qué una persona adulta mayor puede empezar a comer menos?

La reducción de la ingesta puede tener diferentes causas. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Cambios en el gusto o el olfato.
  • Menor sensación de hambre.
  • Saciedad temprana.
  • Problemas dentales o prótesis mal ajustadas.
  • Dificultad para masticar o deglutir.
  • Estreñimiento, náusea o molestias digestivas.
  • Dolor, depresión, tristeza o aislamiento.
  • Dificultad para comprar o preparar alimentos.
  • Uso de múltiples medicamentos.
  • Enfermedades agudas o crónicas.
  • Hospitalizaciones recientes.
  • Dependencia de otras personas para comer.

Por ello, limitarse a decir que una persona “come poco porque ya es mayor” puede retrasar la identificación de un problema que requiere atención.

Energía y proteína: dos componentes importantes

Las necesidades nutricionales deben individualizarse según la edad, el estado de salud, la actividad física, la función renal, el peso, la presencia de heridas y otros factores.

En términos generales, la energía ayuda a sostener las funciones del organismo y evita que el cuerpo utilice sus propias reservas. La proteína contribuye al mantenimiento de la masa muscular, la recuperación de tejidos y la respuesta inmunológica.

Cuando la persona come cantidades pequeñas, puede ser útil aumentar la densidad nutricional de los alimentos, es decir, ofrecer más energía y proteína en un menor volumen. Algunas estrategias pueden incluir:

  • Servir porciones pequeñas varias veces al día.
  • Incluir una fuente de proteína en las comidas principales.
  • Enriquecer preparaciones con ingredientes adecuados para la condición clínica.
  • Evitar que grandes cantidades de líquidos desplacen los alimentos durante la comida.
  • Adaptar la consistencia cuando exista dificultad para masticar o tragar.
  • Respetar horarios, preferencias culturales y alimentos de mayor aceptación.

Estas medidas deben ajustarse a cada persona, especialmente cuando existen enfermedades renales, cardiacas, hepáticas, diabetes, disfagia u otras condiciones que modifican las recomendaciones.

La hidratación también debe vigilarse

Con la edad puede disminuir la percepción de sed. Además, algunas personas reducen voluntariamente el consumo de líquidos por miedo a la incontinencia, dificultad para caminar al baño o problemas para deglutir.

Algunas señales de posible deshidratación son:

  • Boca seca.
  • Orina escasa u oscura.
  • Estreñimiento.
  • Somnolencia.
  • Mareo.
  • Confusión o cambios repentinos en el comportamiento.
  • Debilidad.

ESPEN recomienda prestar atención tanto al estado nutricional como a la hidratación de las personas mayores y establecer estrategias individualizadas de prevención y tratamiento.

Qué puede hacer la familia o la persona cuidadora

El acompañamiento cotidiano puede ayudar a identificar cambios que no siempre se comentan durante una consulta.

Es recomendable observar:

  • Cuánto come realmente la persona.
  • Si deja alimentos de manera frecuente.
  • Si tarda demasiado en terminar.
  • Si se cansa, tose o se atraganta.
  • Si ha perdido peso o fuerza.
  • Si puede abrir envases, cortar alimentos y usar cubiertos.
  • Si cuenta con alimentos disponibles y sabe prepararlos.
  • Si come acompañada o permanece aislada.
  • Si hubo cambios después de iniciar algún medicamento.

También es útil registrar durante algunos días los alimentos y líquidos consumidos, así como el peso cuando sea posible. Esta información puede facilitar la valoración profesional.

¿Cuándo pueden considerarse fórmulas especializadas?

La primera estrategia suele ser optimizar la alimentación habitual. Sin embargo, en algunas personas las modificaciones en la dieta no son suficientes para cubrir sus necesidades.

En esos casos, el médico o profesional de la nutrición puede valorar el uso de fórmulas especializadas como complemento de la alimentación, de acuerdo con el estado nutricional, la condición clínica, la capacidad para comer y los objetivos del tratamiento.

Cuando existe ingesta reducida, pérdida de peso o mayores requerimientos de energía y proteína, puede considerarse una fórmula especializada como Fresubin HPC®, siempre bajo indicación y seguimiento de un profesional de la salud.

Las fórmulas especializadas no sustituyen automáticamente todas las comidas ni deben utilizarse de la misma manera en todas las personas. La cantidad, el horario, la vía de administración y la duración deben individualizarse.

Cuándo buscar atención profesional

Es importante solicitar valoración cuando se presenta:

  • Pérdida involuntaria de peso.
  • Disminución importante del apetito.
  • Dificultad para masticar o tragar.
  • Tos o atragantamiento durante las comidas.
  • Debilidad progresiva.
  • Caídas frecuentes.
  • Dificultad nueva para caminar o levantarse.
  • Deshidratación.
  • Heridas que no cicatrizan.
  • Recuperación lenta después de una enfermedad u hospitalización.
  • Dependencia creciente para comer o preparar alimentos.

La evaluación puede requerir la participación de medicina, nutrición, enfermería, odontología, fisioterapia, terapia de deglución y otras áreas, según las necesidades de la persona.

Nutrir también es preservar la autonomía

Envejecer no debería significar resignarse a perder fuerza, movilidad o calidad de vida. Detectar a tiempo los cambios en la alimentación, el peso y la funcionalidad permite intervenir antes de que el deterioro avance.

La nutrición es una parte esencial del cuidado, pero funciona mejor cuando se integra con movimiento adaptado, tratamiento médico, apoyo emocional y un entorno que favorezca la independencia.

Este 28 de agosto, Día Nacional de las Personas Adultas Mayores en México, recordemos que cuidar su alimentación también significa reconocer su dignidad, escuchar sus preferencias y ayudarles a conservar las capacidades que les permiten vivir de la manera más autónoma y plena posible.

“Cada etapa de la vida merece una nutrición que contribuya a conservar la fuerza, la funcionalidad y el bienestar”

Referencias

  • Volkert D, Beck AM, Cederholm T, et al. ESPEN practical guideline: Clinical nutrition and hydration in geriatrics. Clinical Nutrition. 2022;41:958–989.
  • World Health Organization. Healthy ageing and functional ability.
  • World Health Organization. Supplemental nutrition with dietary advice for older people affected by undernutrition.

What you can read next

Cómo combatir la sarcopenia y mantener tus músculos fuertes
Nutrición preoperatoria para una recuperación rápida y eficaz.
Salud respiratoria en temporada de frío: el papel de la nutrición y el estilo de vida

Artículos recientes

  • Cáncer y desgaste nutricional: cómo cuidar la nutrición durante el tratamiento y apoyar la calidad de vida
  • Controlar la glucosa también implica cuidar el estado nutricional
  • Adulto mayor en casa: cómo prevenir la fragilidad y el deterioro funcional desde la nutrición
  • Cuando cada bocado necesita cuidado:
  • Cáncer y desgaste nutricional: cómo la nutrición puede apoyar la calidad de vida

TOP