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Cáncer y desgaste nutricional: cómo cuidar la nutrición durante el tratamiento y apoyar la calidad de vida

lunes, 05 octubre 2026 / Published in BLOG

Cáncer y desgaste nutricional: cómo cuidar la nutrición durante el tratamiento y apoyar la calidad de vida

Un diagnóstico de cáncer de mama puede cambiar muchas cosas en la vida cotidiana. El tratamiento puede modificar el apetito, el peso, la fuerza, la tolerancia a los alimentos y la forma en que el organismo utiliza la energía y los nutrimentos.

Por eso, el cuidado nutricional no se limita a “comer bien”. Durante el cáncer de mama puede ser necesario vigilar el estado nutricional, preservar la masa muscular, mantener la fuerza y adaptar la alimentación o el soporte nutricional a cada etapa del tratamiento.

La evidencia internacional reciente también ha ampliado esta mirada. En 2024, el World Cancer Research Fund (WCRF) publicó recomendaciones específicas para personas que viven con y después de un diagnóstico de cáncer de mama, poniendo atención en alimentación, actividad física, peso corporal y calidad de vida.

El peso es importante, pero no cuenta toda la historia

Durante el tratamiento pueden presentarse escenarios muy diferentes.

Algunas personas pierden peso sin proponérselo. Otras mantienen un peso similar, pero disminuyen su masa muscular. También puede ocurrir aumento de peso durante o después del tratamiento.

Por eso, evaluar únicamente la báscula puede dejar fuera información importante.

ESPEN recomienda valorar de manera temprana aspectos como la ingesta, los cambios de peso, la masa muscular, la función física y los síntomas que interfieren con la alimentación.

También vale la pena observar cambios como:

  • Menor apetito
  • Porciones cada vez más pequeñas
  • Pérdida de fuerza
  • Cansancio que limita actividades cotidianas
  • Ropa que comienza a quedar más holgada
  • Dificultad para mantener las comidas habituales

La combinación de estos cambios puede ser más informativa que el peso por sí solo.

¿Por qué puede cambiar el estado nutricional durante el cáncer?

El cáncer y sus tratamientos pueden modificar el metabolismo y la forma en que el cuerpo utiliza la energía y la proteína.

Además, pueden aparecer síntomas como náusea, cambios en el gusto, molestias digestivas, fatiga o menor apetito, que hacen más difícil mantener una alimentación habitual.

En algunas personas, la inflamación asociada a la enfermedad también puede contribuir a un mayor desgaste de los tejidos corporales.

Por eso, la pérdida involuntaria de peso o músculo no siempre se explica simplemente por “haber comido poco”.

Pérdida de músculo: un cambio que también afecta la vida diaria

La masa muscular ayuda a caminar, levantarse, subir escaleras, cargar objetos y mantener independencia.

Cuando disminuye, pueden aparecer menor fuerza, más cansancio y dificultad para realizar actividades que antes eran habituales.

En oncología, preservar la masa muscular y la funcionalidad forma parte del cuidado nutricional.

ESPEN recomienda un aporte de proteína superior a 1 g/kg/día y, cuando sea posible y clínicamente apropiado, hasta 1.5 g/kg/día. Estas cantidades deben individualizarse según la situación clínica.

Movimiento y nutrición: dos partes del mismo cuidado

La actividad física también ha ganado importancia dentro de las recomendaciones para personas con cáncer de mama.

El WCRF recomienda mantenerse físicamente activa durante y después del tratamiento, adaptando la actividad a las posibilidades individuales.

ASCO también respalda la inclusión de ejercicio aeróbico y de fuerza durante el tratamiento activo cuando sea adecuado, por sus beneficios sobre fatiga, función física y fuerza.

Por eso, nutrición y movimiento deben entenderse como estrategias complementarias.

Fibra y alimentación después del diagnóstico

El WCRF ha señalado que una mayor ingesta de fibra después de un diagnóstico de cáncer de mama se ha asociado con mejores resultados de salud en estudios observacionales.

Esto no significa que la fibra sea un tratamiento contra el cáncer, pero sí que puede formar parte de un patrón de alimentación de buena calidad.

Frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y semillas pueden contribuir al aporte de fibra, siempre considerando la tolerancia digestiva y el momento del tratamiento.

Vitamina D: salud ósea, muscular y estado nutricional

La vitamina D participa en funciones importantes para la salud ósea y muscular, dos aspectos especialmente relevantes durante y después del tratamiento del cáncer de mama.

Además, algunos estudios han encontrado asociaciones entre niveles adecuados de vitamina D y mejores resultados clínicos en determinados grupos de pacientes con cáncer de mama.

También se han publicado investigaciones que relacionan concentraciones más altas de vitamina D con mejores resultados de supervivencia, aunque estos hallazgos deben interpretarse dentro del contexto clínico de cada persona.

Por eso, durante el seguimiento nutricional puede ser importante vigilar el estado de vitamina D y asegurar un aporte adecuado como parte de una nutrición completa, especialmente cuando existen factores que puedan afectar la salud ósea o muscular.

Omega 3 y EPA dentro del soporte nutricional oncológico

Los ácidos grasos omega 3 de cadena larga, entre ellos EPA y DHA, también se han estudiado en oncología.

ESPEN sugiere considerar omega 3 de cadena larga o aceite de pescado en determinados pacientes con cáncer avanzado que reciben quimioterapia y presentan riesgo de pérdida de peso o desnutrición, con el objetivo de apoyar parámetros como ingesta, peso o masa corporal magra.

Su utilidad depende del contexto clínico y nutricional de cada persona.

Cuando las necesidades nutricionales cambian

Durante el tratamiento, algunas personas pueden requerir estrategias más específicas para cubrir sus requerimientos.

Estas pueden incluir:

  • Modificar horarios y porciones
  • Enriquecer preparaciones con más energía o proteína
  • Adaptar texturas
  • Utilizar suplementos nutricionales orales
  • Recurrir a nutrición enteral en situaciones específicas

Estas herramientas pueden utilizarse en hospital, consulta, domicilio o durante la transición entre diferentes etapas del tratamiento.

El objetivo es adaptar el soporte nutricional a la situación clínica, la tolerancia y las necesidades de cada persona.

Después del tratamiento, el cuidado continúa

El final del tratamiento no siempre significa que todo vuelva inmediatamente a ser como antes.

Después de la cirugía, quimioterapia, radioterapia o tratamiento hormonal pueden persistir cambios en peso, composición corporal, fuerza, apetito o actividad física.

El WCRF recomienda que las personas con cáncer de mama que no presentan bajo peso procuren evitar una ganancia excesiva de peso durante y después del tratamiento, mantenerse físicamente activas y seguir patrones de alimentación saludables.

Esto no significa buscar pérdidas rápidas de peso durante el tratamiento. El enfoque debe adaptarse a la etapa clínica y al estado nutricional.

Cuidar la nutrición también forma parte del tratamiento integral

En cáncer de mama, el cuidado nutricional no consiste en seguir una dieta perfecta ni en eliminar alimentos sin fundamento.

Significa observar cambios, proteger la masa muscular, mantener la fuerza, adaptar la alimentación a los síntomas y reconocer cuándo el organismo necesita un soporte nutricional más específico.

Durante y después del tratamiento, cuidar el estado nutricional también es cuidar la funcionalidad y la calidad de vida.

Referencias científicas

  1. World Cancer Research Fund International. Diet, nutrition, physical activity and body weight for people living with and beyond breast cancer. 2024.
  2. Muscaritoli M, Arends J, Bachmann P, et al. ESPEN practical guideline: Clinical Nutrition in cancer. Clinical Nutrition. 2021;40(5):2898–2913.
  3. Ligibel JA, Bohlke K, May AM, et al. Exercise, Diet, and Weight Management During Cancer Treatment: ASCO Guideline. Journal of Clinical Oncology. 2022;40(22):2491–2507.
  4. World Cancer Research Fund International. After a cancer diagnosis, follow our Recommendations, if you can.
  5. American Cancer Society. Nutrition and Physical Activity During and After Cancer Treatment.
  6. Estudios recientes sobre vitamina D y cáncer de mama: PubMed PMID 39766105 y PMID 28589744.

Nota: Este contenido es informativo y no sustituye la valoración, diagnóstico ni tratamiento indicado por el equipo médico o de nutrición.

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